Mi propósito de año nuevo 2015

Screen Shot 2015-08-04 at 11.02.25 PM12 uvas en 12 segundo….done!

El año pasado para año nuevo estaba a punto de turrón de parir a Maxito. Ya había subido 16 kilos, los cuales adjudico a los antojos de embarazada de pastel de chocolate Suandy y las quesadillas de chicharrón prensando con longaniza que me “botaneaba” en las tardes. Me sentía como: No se pierdan este lunes a las 19 horas el estreno de “En búsqueda de la Mítica Abominable Ballena de Tres Estómagos del Atlántico”  sólo en NatGeo.

En fin, la culpa se la echaba a mi monchoso feto, pero me dije  que para ese año nuevo iba a bajar el peso: iba a comer súper light, ir al gimnasio, ingresarme a una clínica de rehabilitación para adictos al pastel Suandy y ponerme bien buenota. La Wefa de hoy le dice a la Wefa de hace un año: Pobre Pendeja. La Wefa de hace una año se enoja y se madrea a la Wefa de hoy, empieza una trifulca entre ambas Wefas que por aclamación del público masculino acaba en una pelea de Wefas en wet t-shirts en una alberca de lodo  que después de unas cuantas cachetadas, arañadas y jalones de pelo,  acaba con las dos Wefas llorando, abrazándose y pidiéndose perdón. En fin.

Como entenderán, el propósito de bajar de peso cuando apenas voy a tener mi primer hijo no fue la mejor idea. Cuando Max nació peso 2.7 kg. Cuando me pesé justo  después de haber dado a luz me di cuenta que en total sólo había bajado 3 kilos. No soy matemática experta de The Big Bang Theory, pero creo que es sensato concluir que durante la cesárea, cuando el doctor sacó a Max y la placenta de mi, metió un borrego para hacer barbacoa, o escondió su colección de piedras de la infancia, porque no es posible que en lugar de bajar de peso, simplemente estuviera así.

No fue fácil bajar un poco de peso. Eso de ir al gimnasio con un recién nacido, pfff! Preferible dormir, lavarme el pelo o checar mi Facebook. Decían que con la lactancia bajabas súper rápido de peso, más hambre me daba. Deben sentirse orgullosos de mí, ya que dejé el pastel de chocolate Suandy… lo cambié por Pastisetas Suandy.

En fin buenota no acabé este año. Sí bajé de peso con el paso del tiempo, no estoy cerca de lo que pesaba antes de embarazarme, pero en fin, ya me siento segura de misma como para ponerme un traje de baño y escandalizar al público con mis exóticas estrías y mi despampanante abdomen fofo y mi asimétricas chichis. Estoy orgullosa de que mi cuerpo sea una réplica de Picasso en su época cubista.

Y esto es por que no me di cuenta que al final, ese año mi propósito fue otro: mi propósito fue tener a Max y no cagarla manteniéndolo sano y con vida por su primer año, y créanme, contrario al pez dorado que me regalaron cuando tenía 10 años, lo logré.

Así que este año no me voy a hacer chaquetas mentales de propósitos de año nuevo, porque cada día va a surgir un nuevo reto y no debemos de esperar  al primero de enero para empezarlos—además de que es una pésima idea iniciar un cambio de vida en uno de los días en los que estás más crudo. Así que si me preguntan cuál es mi propósito de este año, seguramente les contestaré con el cliché de “ponerme más buenota”, pero la neta es que me propósito será no cagarla con Max un año más… y conseguir el patrocinio de Suandy.


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