Maxattax va a: el concierto de CD9

CD9

Hola, Soy Stef Wefa y mi hijo es un Coder. ¿Un qué? Un Coder. Ya se que pensarán, “no manches Maxito, con lo chiquito que está ya anda dándole a las computadoras y  hackeando los sistemas de seguridad de los bancos y derrocando gobiernos y nos va a hacer millonarios del bitcoin (que la neta de nada sirve porque no lo aceptan en el Oxxo).”

Nop, no ese tipo de coder. Un coder de CD9

Y ustedes dirán “Okay eso también suena super ñoño techie”, seguro también me puede ayudar a jailbreakear mi Iphone.

No, un Coder es como le llaman a los fans del boyband CD9, es como los Believers de Justin Bieber, o los Little Monsters de Lady Gaga, o los Jugalos de Insane Clown Posse…. O a hasta los Amlovers de… bueno no hablemos de eso.

Así es mi Maxito se convirtió en fan de CD9, escuchando Radio Disney y con una canción, toda su vida…. y mi playlist de Spotify, cambió. Todo empezó cuando escuchó Lío en la Cabeza y me pidió que investigara quien la cantaba. Gracias a todos mis seguidores de Instagram (o sea mis 11 seguidores), pudimos saber que era el grupo CD9 que la cantaba y esa primera canción fue su droga de entrada. Con que la encontrara una vez en Youtube, fue suficiente para que destapara esa caja de Pandora, que lo llevó a descubrir todo el resto de las canciones, como Deja Vu, Que le Importa a la Gente, Nadie te Amará, Modo Avión, etc, etc, etc. Sí ya me las se todas de memoria. CD9 es como el Barney, o la Gallina Pintadita en mi casa.

CD9, se volvió un household name. De sus grupos favoritos, el veía los videos, se aprendía los pasitos y hasta formaba a sus Playmobils como si él fuera el un tipo de Simon Cowell y produjera su propio boyband. Max estaba obsesionado… y no fue una obsesión de semanas, esta ya era una obsesión de meses.

 

Y claro qué pasa cuando estamos en el coche un jueves y que Max escucha que este domingo es el concierto de CD9 y mamá no tenía ni la mas P.. idea de esto y sabes lo importante que es el grupo para él y te dice que quiere ir al concierto (aunque nunca ha ido a un concierto). Irónicamente ese fin de semana era el concierto de sus dos artistas favoritos, el primero CD9 y el segundo J Balvin. Y yo no había conseguido boletos para ninguno de los dos conciertos.

Así que me estaciono, para hablar a Radio Disney para entrar al concurso de Karaoke y dejo recado con mis datos para que me hablen para participar y sólo ruego que me llamen cuando Max no esté en la escuela, porque si no, voy a tener que participar en un Karaoke, y sólo él se va a saber las canciones y si no está, mamá solo va a hacer un osazo marca Bimbo. Obvio nunca me llamaron. Obvio no encontré boletos en Ticketmaster, porque al parecer hay muuuuuuuchas Coders en CDMX. Así que recurrí al buen FB y grupos de Whatsapp para ver quien me pudiera ayudar a conseguir boleto.

Y así fue como aparece la heroína, la tía Marthita que nos consigue 2 boletos —ovación de pie- y la emoción total para ese domingo. Ahhh y como 20 minutos después nos avisan que también nos consiguieron boletos para el sábado de J Balvin. O sea, su primer concierto de J Balvin el sábado y el segundo concierto de CD9 el domingo…y pensar que sólo tiene 4 años. Yo mi primer concierto fue a los 12 años y fue en el recinto ferial de mi pueblo y fue de Tatiana. Más le vale a Max que cuando sea yo viejita me meta en una casa de retiro que cuente con comida gourmet, jacuzzi con vista al mar y enfermeros bien buenotes con entrenamiento en bailes sensuales y masajes.

 

 

 

Domingo de CD9 en el Auditorio Nacional.

Max había dormido todo el día y descansado por que ahora s’i, no quería quedarse dormido en un concierto, como el día anterior. Llegamos tranquilos al Auditorio y obvio no faltó que Max quería que le comprara la gorra de CD9, la playera de CD9, el póster, la taza, la pulsera, el tequilero, el mouse pad, el calzón,  la estufa, secadora, microondas o algo de fierro viejo que vendaaaa. Después de negociar con él (que creo que fue todavía más difícil que la negociación actual del Tratado de Libre Comercio), pactamos en que sólo le iba a comprar un gorra, pero glow in the dark y un refresco adentro. Y él feliz con la gorra, porque  hasta la fecha no se la ha quitado, ni para dormir porque #glowinthedark.

Por fin entramos al Auditorio encontramos nuestros asientos y nos dimos cuenta, que pues básicamente el Auditorio eran puras mujeres entre 13 -25 años, uno que otro papá que tuvo que llevar a sus hijas, Max y yo. El estrógeno juvenil se olía a leguas y las niñas se emocionaban cada vez más y más y más para que empezara el concierto.

Finalmente, empezó la acción. Primer apagón de luces. Gritos de las fans! Gritos agudos, gritos eternos, gritos como si fueran alarmas, gritos como de gata en celo, no manchen los gritos. La primera vez con los gritos Max se espantó. Conforme se fue acostumbrando sólo se enojaba con las chicas y las volteaba a ver con una cara de odio, una cara de “muéranse no me dejan escuchar”, pocas veces he visto a Max mandar esas miradas. Pero ni modo mi amor, querías ser Coder, es el precio que debes de pagar.

Y obvio el concierto no empezó. Fue como un blueballs para las fans. Primero pusieron un video de seguridad, donde decían en caso de emergencia donde estaban las salidas de emergencia, en la zona de Preferente, en la zona de Palco, en la zona de Balcón etc. Otra vez apagan y prenden la luz, las locas grtian, Max las ve con cara de odio. Abre un talento que toca reguetón en violín (así como de los remixes que pondrían en una boda a la hora de la comida) y las fans gritan.

Y por fin la hora de la verdad PUM empieza el concierto, con la canción favorita de Max, Modo Avión.  Salen los 5 chicos y empiezan a cantar. Ahora yo juraba y perjuraba que Max iba a estar emocionadísimo, pero se quedó sentado en su lugar, nada más viendo con cara triste. Luego dos hits más y Max seguía sin moverse, con cara de preocupación. Ahí yo pensé que tal vez estaba muy cansado por el concierto del día anterior, pero no, era algo más. Así que decidí que saliéramos tantito del foro y lo iba a llevar por un refresco para ver que era lo que pasaba y tal vez, si ya quería irse a la casa.

¿Se acuerdan que les platiqué que al principio del evento nos pusieron un video de seguridad sobre donde estaban las salidas en las distintas secciones en caso de emergencia? Pues resulta que Max, estaba angustiadísimo, porque en el video nunca indicaron donde estaba la salida de emergencia para la gente que estaba en el escenario. Entonces si alguna catástrofe llegaba a ocurrir, no se, como un incendio, un tsunami proveniente del lago de Chapultepec o una invasión zombie, sus ídolos  Alonso, Freddy, Jose, Bryan y Alan (sí ya me se los nombres de los 4), se iban a quedar atrapados y morir porque no sabían donde estaba la salida de emergencia. Imagínense el stress y la preocupación de Max! ¡Cómo podía él disfrutar de un concierto pensando en la tragedia que podía ocurrir!

Screen Shot 2018-06-25 at 11.55.25 AM

Yo nada más me derretí de amor, y le conté que los CD9 ya habían estado ahí antes y sabían perfecto donde estaba la salida de emergencia y que eran profesionales! En dos segundos su cara cambió, por una sonrisa. Regresamos a nuestro lugar, no sin antes que Max me dijera que si les podía decir a las chicas que si podían dejar de gritar tanto. Mi amor, hay cosas que hasta mamá no puede hacer.

A partir de ese momento Max disfrutó el concierto- no sin dejar de mandar miradas de odio a las gritonas- Se sabía casi todas las canciones, se paró a cantar sus favoritas y hasta a bailar los pasitos de algunos videos. Me platicaba cual era Alonso, cual era Freddy, cual era Jos y yo nada más me impresionaba como me platicaba de ellos como si fueran sus amigos y jugara con ellos en el recreo. Estaba feliz! Y así por hora y media.

 

Y acaba el concierto y viene la hecatombe. Estamos saliendo de nuestros lugares y Max se pone a llorar como loquito, en medio de las escaleras del Auditorio. Pero a llorar como pocas veces lo he visto llorar… y primero llora porque dice que falta una canción que no cantaron y que tenemos que regresar porque la tienen que cantar. Y yo le explico que ya acabó el concierto, y el llanto se pone al triple. “¡No mamá no quiero que acabe!”

 

 

Lo tranquilizo comprándole un Pelón Pelo Rico y le explico que hay cosas que acaban, que no es como Youtube que le puedes poner REPEAT 27 veces. Y entonces ya en el coche él me pregunta que si podemos regresar mañana.

“Mi amor, los conciertos no son todos los días, si bien nos va, vienen una vez al año”

“¿Cómo Santa y los 3 Reyes Magos?”

“ Ehhhh…. sí claro mi amor, como los 3 reyes mayos, pero estos son 5 y están chavos… y cantan … y bailan… y cuando llegan todas las chicas gritan como loquitas”

 

 

 

 

 

 

 


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