Por qué las mamás amamos la Navidad… y no, no es el ponche con piquete.

navidad 2¿Qué mamá no ama la época navideña?

Y no, no por las constantes fiestas, las decoraciones dignas de un festival de ácido o  la ilusión que le da a nuestros hijos. ¿Eso qué?

Amamos la Navidad porque es la única época del año cuando podemos chantajear a nuestros hijos a que se porten bien. Porque ¿qué respetada mamá millenial no tiene en los contactos del celular a Santa Clause?  Y cuando tu hijo se niega a recoger sus juguetes, ahí va en speed dial y te echas una actuación digan del premio TV y Novelas y buscas en tus contactos: Sabina … Samuel … Sandra … Santa!

“Allo Santa, oye fíjate que -llena espacio con nombre completo  del vástago rebelde-  no quiere recoger su cuarto.” Mientras que hablas con Santa lo ves de reojo y en dos segundo Pum! Como magia. Y si quieres puedes seguir la conversación con Santa.

“Ay no, perdón Santa, ya está recogiendo su cuarto… sí, perdón….nada perdón olvídate que te llamé. .. Sí perdón que te interrumpí mientras que veías La Voz México… Sí, sí deberías de audicionar para el próximo año… ¿Que quieres estar en el equipo de Maluma?… No, no creo que un Villancico sería la canción ideal para ti. Mejor algo una de Reik o de Chente, ya ves que Chente siempre pega con la banda… No Santa, eso no.  Meter a los enanos a La Voz Kids? Creo que eso sería trampa.”

Santa en la voz
Santa la cagó. Escogió una de Shakira…y en inglés! Le dije que otra cosa, pero como buen hombre, nunca me hacen caso. ¡Mejor suerte para el año que entra!

Pum, esa llamada es la solución a todos tus problemas del 1 al 25 de diciembre y si eres muy muy mexicano hasta el 6 de enero.

Pero mis hijos no son pendejos… eso lo heredaron de su madre. Y en la noche, se roban mi celular para ver si es cierto. Pero mamá tampoco es tontita y  cuando están escondidos bajo las sábanas de su cama y buscan el contacto de Santa (que claro que lo encontrarán porque lo guardé con el iconito de Papa Noël), no sabrán que lo que yo hice es guardar el contacto del gordo con el teléfono de cobranza de Telcel.

Y ahí están todos emocionados pensando que van a escuchar un “Jojojo” cuando lo que realmente se topan es con un ” Estimada Cliente, usted tiene un saldo vencido de 1,200 pesos. Le sugerimos lo pague lo antes posible”. Claro ellos no saben que es un saldo, ni porque deben… pero ahora si que el temor de estar en números rojos con Santa les da pesadillas y al día siguiente están comiendo más verduras que vegano de la Condesa, limpiando la casa como si fueran paridos por la madre de Maestro Limpio y hasta lavando ropa ajena. Ya hasta Mari, la que te ayuda en la casa se está quedando sin cosas que hacer y decide que diciembre es la mejor temporada para ponerse al tanto con los capítulos de la Rosa de Guadalupe que no había visto.

Y es que hoy en día está cañón, porque los niños no le piden una cosa a Santa, pareciera que le piden toda una lista. Y a veces Santa no le atina,

“Pero mamá yo pedí Legos Police Station y mi trajo Lego Police Helicopter”

Por que Santa al final es hombre y como hombre que es típico que mandas a tu marido al super con una lista explícita… en Excel… impresa… y enmicada… y claro, por ponerlo en finas palabras, él la caga.

“Mi amor te pedí servitoallas, carne molida y Tampax” Y él regresa con papel de baño, unos cortes de carne, un six de chelas artesanales, un Kayak y eructando hotdog porque obvio fue al Costco.

Pero como papás tratamos de hacer todo para mantener la ilusión de Santa, porque al final es el único “aliado” que nos permite mantener un poco de orden y sanidad con nuestros niños y no perder la cordura en un mes atascado de fiestas, posadas, vacaciones, reuniones, comida y sobre todo alcohol… Por que les aseguro que sin ese apoyo… probablemente esta mamá acabaría ahogada a base de una agua loca a base de 20% ponche, 20% rompope y 99% Barcadí.

¿Cuándo es la edad para revelarles que los papás somos unos mentirosos? La verdad es que no hay edad… no hay edad en la que los papás queramos acabar con la magia y ilusión de los niños. Por mi que se queden teniendo esa inocencia hasta los 80 años… pero pensándolo bien, sí hay un momento. Y es ese momento que te pida un regalo que equivalga a tu salario. “¿Mi amor, que quieres un playstation?”…. Ay mi amor, que crees… que Santa no existe.

P.D. Hijos míos si están leyendo esto, mi recomendación es que si ya saben que no existe Santa, sigan haciéndose que no saben. Les prometo que mientras se sigan portándose bien y no me pidan algo con un valor superior a una colegiatura, “Santa” les seguirá trayendo regalos cool que no incluirán ni calcetines, ni calendarios, ni ates de guayaba. Por favor evítenme tener esta conversación con ustedes… ya de por sí me estresa mucho pensar que en algunos años también tendremos que hablar de las flores y las abejas.

 

 

 

 


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